miércoles, 15 de mayo de 2013

Master of Reality

Tengo un diablo que siempre me cuida y sabe exactamente qué hacer en los momentos difíciles.

Incluso en los que parecen más críticos e insalvables ahí está 
para ayudarme a salir prácticamente indemne algunos ejemplos:
cuando era pequeño estuve a punto de morir ahogado a punto de caer en una cisterna o morir por causa del asma

 He bebido en tugurios apestosos de Tijuana, monterrey, Guadalajara, Oaxaca, Acapulco  o en la colonia centro y de la y griega en el Edo Méx.

He comprado sustancias ilegales en callejones trampas mortales en Tepito y de Barrientos, alguna vez un diler adolecente me puso una .38 en la sien.

En pocas ocasiones me he enfrentado a golpes de las cuales dos veces han sido con más de dos a la vez con resultados desfavorables, claro, con ojos morados
golpes fuertes en el cuerpo pero nada de eso se compara con el placer de ver el miedo y dolor en los ojos de quienes pensaban que era una presa fácil 
y sigo aquí todo gracias a mi Diablo.
Sin embargo tal vez sea la más reciente la aventura que los ayude a comprender definitivamente de lo que hablo acababa de dejar en la puerta de su casa a una mujer cuerpo
de pantera y labios insoportablemente sensuales cuando tres sujetos que llevaban tiempo observándome comenzaron a seguirme. uno
era alto y corpulento los otros dos, jóvenes y elásticos.
Yo había notado ya sus miradas canalla y su fanfarronería de criminales pero quien sabe perfectamente que hacer?
aconsejado por mi diablo incluso antes de que me atacaran era mi cuerpo 
 
Asi que cuando corrieron hacia mi, mis piernas se movieron a velocidad de gamo.me persiguieron en un grupo compacto unos 50  metros maldiciéndome a gritos furiosos
y enloquecidamente.
Pero  a partir de ahí solo uno aguanto mi ritmo y cuando voltee a verlo, tal vez 50 metros después venia solo 
Ya no había porque correr.

Me detuve en seco y sin decir nada le metí con todas mis fuerzas mi pie derecho en el estómago. Cayo como fardo y su cabeza reboto contra la salpicadera de un auto
estacionado. Jadeante y con el cuerpo entero rezumando adrenalina le descargue otro puntapié en la espalda.
Sus compañeros estaban lejos muy lejos caminando lentamente devastados por el esfuerzo.
mientras se revolcaba aullando de dolor vi su estúpida cara de aprendiz de ladrón.
Era un niño de no mas de 18 años le di una patada final en su mugrosa cara y antes de volver a correr me pare en mitad de la calle y les grite 
"Me la pelaron putos"
Después me perdí en la noche y no les miento si les digo que yo apenas me entere de lo que hice, todo es verdad, ya lo saben, la gente decente tiene Ángeles de la guarda y los indecentes si es que tienen suerte como yo tienen diablos.
El mío por cierto está sonriendo mientras lee esto por encima de mi hombro,
Solo espero que al menos durante unos años más, no se le ocurra desampararme ni de noche ni de día