lunes, 9 de junio de 2014

To Sheila

Cuenta la leyenda que aquel anciano serio, sin expresión en su rostro, con marcas en su cara, marcas ocasionadas por la dureza de la vida no por la edad, aquel viejo que todos en el pueblo conocían y sabían de su rutina de su vida, ese hombre que perdió el deseo de vivir desde el momento que perdió a su inspiración, a su todo y que ahora está sentado en aquella vieja silla azul, recordando aquellos viejos tiempos, donde se veía y se sentía en un arrullo de estrellas sobre el regazo de su amada, esperando el momento de partir y poder llegar a donde esta ella, se dice en el pueblo que ella antes de partir beso los labios de su hombre y le entrego una nota y le dijo al oído “ léela cuando yo ya no este “ la nota decía  


No llores corazón, no llores por mí sabes que no me gusta verte así, siempre hemos sido el apoyo uno del otro recuerda que como fue en el mundo te esperare con los brazos abiertos para seguir demostrándonos ese lindo amor que nos juramos para siempre y aunque no esté físicamente a tu lado te estaré observando desde el cielo recordando la simpleza de tus detalles que tenías hacia mí y solo para mi hasta esos desgastes físicos de tanto trabajo para tratarme como tú y solo tu sabias  siempre tan amoroso con migo amor y siempre a mi lado como hasta el día de hoy. créeme que nos encontraremos en algún punto del universo y créeme que nadie nos volverá a separar Te Amo y Siempre Te Amare atentamente tu dulce amada.”


Aquel hombrecillo no supera y no superara la muerte de su mujer comentaban en el pueblo. una mañana  como muchas otras en el pueblo, todos empezando hacer su rutina día a día, sin rarezas,  aquel hombre llegando a su casa después de dejarle flores como siempre a su famme fatall,  preparo una taza de café con leche preparo su silla azul afuera de su casa amarilla sin olvidar su periódico ni el retrato de su mujer y una flor.


Aquel anciano comenzó a leer y a beber su café entre la lectura, el calor de la mañana y la tranquilidad que podía tener en ciertos momentos se quedó dormido y no tardó en darse cuenta que estaba en un sueño y que estaba en medio de un parque donde solo había un árbol enorme y una banca naranja en esa banca se veía el reflejo de una dama al verla el anciano se quedo perplejo por unos segundos, comenzo a caminar direccion a la silueta en ese trayecto su corazón se agito como el día que conoció a  su esposa, al estar cada vez más cerca y ver que esa silueta era la de su dulce mujer y ver a ella con los brazos abiertos junto con esa sonrisa y ese destello en sus ojos no aguanto y aquella rudeza se quebrantó comenzó a llorar al mismo tiempo que abrazaba a su dulce amor, ella noto las lágrimas y le dijo que pasa amor, porque lloras, el respondió 



Lloro porque te he extrañaba tanto, no me vuelvas a dejar nunca, ella lo beso y le dijo, nunca más lo volveré hacer,  él le entrego esa flor que siempre guardaba, ella extendió su mano y sostuvo la flor al final el solo le dijo Te Amo. ambos sonrieron se tomaron de la mano y se fueron caminando seguros que nunca nadie los volvería a separar en el pueblo todos sus habitantes se sorprendieron al ver al anciano sentado ya sin vida en medio de aquella lluvia sentado en la silla azul y ver un arcoíris alrededor de la casa a su vez justo debajo entre los pies del anciano floreció una rosa roja ahora todos en el pueblo sin faltar un día les llevan flores a esa pareja que les enseño a todo el  pueblo el amor eterno.