lunes, 1 de septiembre de 2014

Reflexión en martes a las 4:20

El tiempo aislado y alejado de todo y de todos debería ayudar de gran manera para encontrarse a uno mismo, encontrar las cosas que te confortan, que te  conmueven, que te apasionan (personalmente hablando) así como conocer el otro lado, el lado más secreto de nosotros mismos donde se guardan los deseos, miedos, limites, frustraciones, sueños no logrados, odios etc. y con todo eso ser una mejor persona o morir en el intento

Así debería ser o al menos eso creo yo,  pero en algunos casos suele ser peor a tal grado de condenarte de por vida a un total vacío a una total agonía, muy pocas veces mejora y si mejora o si algún día mejorase seria con la muerte.

En mi caso no mejoro o no ah mejorado, no diré que me van mal, tampoco que me va bien, no me quiero poner en ninguna posición para que  te conmuevas de mí, en mi vida hay momentos de lucidez, momentos en los que pienso que todo está marchando bien, que por fin todo va como debería de ir, momentos de suerte, pero son periodos cortos, tan cortos como la sobriedad de un alcohólico. 

No me eh reformado en lo absoluto. Sigo siendo el mismo arrogante, cretino, presumido de siempre claro solo han cambiado un poco mis ideales así como eh cambiado de apariencia, gustos, intereses, costumbres etc. No estoy seguro de haber cambiado para bien eso depende de que sea bueno y malo.

Ahora solo veo que ya no tengo aquellos 19 años cuando iba a bares, cantinas, pulquerías a causar problemas o simplemente beber y conocer, recuerdo cuando cada noche perdía mi alma por completo cuando cada noche me sentía rey del punto mundo