sábado, 18 de noviembre de 2017

(Extracto del libro Tropico de Cancer de Henry Miller)

Dios! ¿En qué me he convertido? ¿Qué derecho tenéis, todos vosotros, a entorpecer mi vida, a chupar mis pensamientos, a considerarme vuestro compañero, confidente y oficina de información? ¿Por quién me tomáis? ¿Acaso soy un animador a sueldo a quien exigen cada mañana que presente una farsa intelectual ante vuestras estúpidas narices? ¿Es que soy un esclavo, comprado y pagado, para arrastrar el vientre por el suelo ante vosotros, holgazanes, y poner a vuestros pies todo lo que hago y todo lo que sé? ¿Soy acaso una prostituta en un burdel que ha de levantarse las faldas o quitarse la camisa a petición del primer hombre vestido con traje a medida que se presente? »Soy un hombre que desearía vivir una vida heroica, hacer el mundo más soportable a su vista. Si, en algún momento de debilidad, de relajación, de necesidad, me desahogo dejando escapar un poco de cólera ardiente cristalizada en palabras —un sueño apasionado, envuelto y atado con imágenes—, pues... tomadlo o dejadlo... ¡pero no me molestéis! »Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las 
calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón. ¿Qué queréis de mí? Cuando tengo algo que decir, lo publico. Cuando tengo algo que dar, lo doy. ¡Vuestra inquisitiva curiosidad me revuelve el estómago! ¡Vuestros cumplidos me humillan! ¡Vuestro té me envenena! No debo nade a nadie. Sólo sería responsable ante Dios... ¡si existiera!»