jueves, 23 de enero de 2020

You Can't always get what You want

Tres y media de la mañana me pare de mi sillón para estirarme y servir el último trago de caña que ahora se ah vuelto mi bebida favorita a fuerzas realmente eso no es importante lo que importa es que me haga dejar de pensar por rato  regreso a mi asiento y continuo acomodando los archivos que tengo sin acomodar ideas dispersas sin terminar palabras al aire que fluyen bajo estás noches amargas de mi día a día mientras suena esa playlist del spotify o del Youtube pero regresando a la idea original  la razón que me hace escribir esto fue que encontré un relato que me dedicaron hace dos años un nuevo y buen camarada que nos entendimos desde el primer momento, y que nunca sé ajusto para nada y aunque tal vez no compartíamos  todas las ideas y gustos se aprecia bastante  debo de reconocer que de nueva cuenta el que falló fuy yo pero espero que sí me conoce un poco solo un poco no lo tome personal ya había leído un par de veces el texto pero justo en esta ocasión me hizo vibrar me recordó la razón por la que lo escribió y si vez esto PROFE gracias totales  espero que esté vacío se valla y volvamos a cotorrearla al ritmo de sleep sin más les dejo este relato de Guillermo Muñoz Hernández

Mi madre murió esta noche
Para mi amigo Eddie

Mi madre murió esta noche, siento que todo esto es un mal sueño, no entiendo porqué ella, no entiendo porqué yo sigo vivo y ella ya no, se fue y me dejó solo contra el mundo. Mucha gente me dice que lo voy a superar o que deje de lado mi mamitis, los odio, ellos no entienden, yo podía separarme de mi madre, pero ella no sólo era mi madre, era mi mejor amiga y la única que siempre tenía razón sobre mí, ella me conocía y yo a ella y nos peleábamos, pero siempre estábamos para el otro, esta noche mi madre murió y yo no sé qué hacer. La gente se acerca y me dice palabras de aliento, me dan su pésame, mi madre tenía muchos conocidos y en este momento me gustaría que todos ellos se fueran a la mierda y me dejaran solo.

Llegan con una olla de café y lo reparten, yo sólo quiero irme, quedarme solo, me alcanzan una taza de café de olla y sin importarme nada sacó mi petaca de Jack y le vacío la mitad, las señoras me ven con recelo, mi tía tiene cara de querer decirme algo pero prefiere no pues sabe cómo puedo ser con mis ataques de furia, me siento en una esquina a rumiar mi dolor, ni mil corazones rotos podrían emular lo que siento ahora, mi madre murió esta noche y yo no sé qué hacer. Llega el cura e intenta acercarse a mí, mi tía lo intercepta antes de que llegue, el padre se pone necio y se acerca –Hijo no estés mal, Dios te dará fuerza para salir de esto, tu madre así lo hubiera querido- me levanto lentamente, con furia.
-Usted qué mierda va a saber de lo que mi madre quería para mi- le digo por lo bajo, no puedo gritar porque no sale –Calma hijo, Dios está a tu lado- e intenta palmearme la espalda y justo en ese momento exploto, tiro el café y cae en cámara lenta y mientras cae, le doy tan fuerte como puedo con la derecha, cruje su mandíbula, cruje mi mano y el cura sale volando metro y medio y casi tira el féretro. Mi tía y mi hermana me detienen, pero hice lo que tenía que hacer, no fue por furia, fue por creer ser el mensajero de mi madre, ella siempre supo hablar sola, volteo a ver a mi hermana y le sonrío, ella también me sonríe y le doy un beso, me sueltan y salgo entre murmullos de reprobación mientras de reojo veo como intentan parar al cura, por todos los niños violados fue venganza, sonrío.
Salgo y ya tengo un plan en mente, camino sin preocupaciones, saco lo que queda de la anforita de Jack y lo voy tomando con calma, no sé adónde voy pero sé que quiero hacer, bajo sobre San Fernando, la noche es fría y yo solo tengo mi chamarra de cuero, a lo lejos veo lo que busco, un Mustang negro, dos plazas, del año pasado, mi madre murió esta noche y yo voy a robar un auto. La calle está vacía, saco un desarmador que traigo por costumbre y abro con poco esfuerzo la puerta, mierda, estaba abierta, me subo e intento recordar el orden de arranque, demoro pero para cualquier solo soy yo en mi auto, recuerdo los cables y enciendo directo, esta mierda está funcionado, dejo que la gasolina fluya, tengo cinco mil pesos en la cartera, se acerca alguien a mi lado, el dueño, comienza a gritar y yo arranco en un brinco y me encamino hacia la carretera.

El auto corre bien, recuerdo mi falta de alcohol y drogas y mando un par de mensajes, sí, si me pueden dar crédito con el dealer, sí, sí le voy a pagar, en realidad no me importa pues no pienso regresar de este viaje. Paso por mis drogas, paso por alcohol, paso por gasolina, mi teléfono suena insistentemente, lo dejo ser, 20 llamadas perdidas de mi hermana, saco el chip, lo aviento justo cuando un gran anuncio dice “usted está dejando la Ciudad de México”, el tipo del auto sabe de la vida, tiene un cable auxiliar y conecto mi teléfono que dice “sin señal” se reproduce, suena Conan, acelero encaminándome a la carretera libre, enciendo un porro y jalo un poco de coca, lo bajo con whiskey. El día de hoy estoy solo y nada de lo que nadie diga puede hacerme querer vivir, mi madre murió esta noche.

Fue corta su agonía, un día estaba bien y al siguiente estaba en el hospital y estuve con ella una semana, hasta que se murió, falleció, no me gustan ninguna de estas palabras ¿se fue? Tampoco me agrada, se fue adónde, al cielo, al infierno, al limbo, o solo ya no está, no sé, estas categorías son complicadas para poder entender que alguien ya no está y no va a regresar. El coche traga kilómetros y yo cada vez estoy más puesto, pero todo va bien porque estoy estable, pocas luces pasan a mi lado, subo la música, en esta zona ni los policías se atreven a venir, acelero, a lo lejos se ven pequeñas luces de pequeños caseríos, prendo un cigarro y la flama me hace ver como tiembla mi mano, dejo el encendedor y me doy otra línea, una idea comienza a surgir en mi mente, la tomo por buena, necesito un buen culo, necesito muchos culos para poder pasar esta noche.

Freno el coche en un solo tiempo, el auto brinca y parece que se va a voltear, las llantas de atrás patinan y el auto patina, suelto el volante y dejo que haga, da media vuelta y se queda ahí, pandeándose, tiro el cigarrillo por la ventana y comienzo a llorar, primero lentamente hasta que después grito histéricamente, golpeo el volante, la mano me duele pero sigo haciéndolo, el brazo se me entume y me recargo en el asiento, prendo la luz interior y veo mi mano, una cagada, está hinchado y muy rojo, ese maldito cura tenía la mandíbula dura, muevo los dedos y el meñique es el que duele, tomo un pañuelo desechable y me sueno, sigo intentando mover la mano pero cada vez se entume más, enciendo el coche y se ahoga, lo vuelvo a intentar y jala, como puedo doy la vuelta y le doy un trago largo al whiskey.

Sigo avanzando ahora a una velocidad estable, apago las luces y casi dejo que el auto vaya solo, recuerdo cuando mi madre me regañaba por mi forma de ser, cuando me regañaba cariñosamente sabiendo que nunca iba a cambiar, pero sabiendo que podía ser funcional, sabía que su cariño me llevaba de la mano cuando ella no estaba físicamente a lado mío, vuelvo a llorar recordando sus regalos, sus caricias, sus palabras de ánimo, todo lo que hizo por mi sin siquiera pedirlo, cuando me alargaba la mano con dinero cuando no lo tenía y el guiñar de su ojo como diciendo “anda ve, todo va a estar bien”. A lo lejos veo luces y sin saber qué es me acerco, necesito estar con personas, necesito que alguien me recuerde hacia adónde voy y más que nada para que estoy aquí.

Llego a lo que parece ser un hotel con cantina incluida, limpio mis lágrimas, ya ya, todo va a estar bien, pareciera que mi madre dice a mi oído, estaciono el Mustang y salgo, el viento es frío y la noche cerrada y oscura, desde adentro se oye música, puedo pedir una habitación, entro al hotel y pregunto si tienen habitaciones, un tipo torvo me dice que sí, pago y él mismo me lleva a mi habitación, al fondo del lugar, entro y todo está oscuro excepto por la luz que entra desde afuera, me siento en la cama así como está, bebo lo último que me queda de whiskey, estoy borracho pero entablado gracias a la coca, no enciendo la luz y así salgo, me acerco al encargado -¿Hasta qué hora hay servicio en la cantina?- -En el bar hay servicio toda la noche- me dice y sigue viendo la pantalla, una película vieja, le hago una venia con la mano y me encamino hacia dónde viene el ruido.

Hay poca gente, la rockola hace más ruido que el desmadre que en realidad hay, me siento en una mesa lejos de viento y levanto la mano, se acerca una mesera que sale de una bola de mujeres, 6 que solo están ahí expectantes a que alguien las llame, en la mesa de al lado dos viejo beben Tecate, casi dormidos ambos, más allá un tipo que mira hacia un punto fijo de la pared tiene una botella de tequila con un cuarto poco más o menos, dos jóvenes están sentados con sombreros a lado de la rockola, uno llora, el otro lo anima, ambos están cayéndose de borrachos, dos botellas de tequila y muchos cascos de cerveza se apilan en su mesa, nadie hace caso de las chicas -¿qué vas a querer?- dice la mesera un poco harta y mucho menos interesada -¿Tienes whiskey?- -Tequila y cerveza- dice lacónicamente, obviamente pido tequila y cerveza.

Cuando lleva la botella y las cervezas le digo que si puede pedirle a todas las chicas que se acerquen, me mira extrañada y con asco pero se acerca y les dice, varias ríen, risa nerviosa, niegan con la cabeza, dos se acercan, las más jóvenes, no están mal, les sonrío cuando se acercan, ellas también a mí, se termina la canción y a lo lejos se oye un perro ladrando, uno de los jóvenes se levanta y pone la misma canción –llevan así toda la noche- dice la más delgada y voltea los ojos, yo solo sonrío y le sirvo tequila, la otra pone rápidamente su caballito para que le sirva, ellas sonríen, yo sonrío y la canción a lo lejos habla de no ser muy fuerte para amar, la entiendo, me sirvo otro tequila y brindo –Hoy murió mi madre- digo por primera vez en toda la noche en voz alta.

Ellas no saben cómo reaccionar, la más llenita y callada se me acerca y me abraza y brinda –por tu madre- y creo que nadie pudo decirlo con tanta sinceridad como una prostituta gordibonita en medio de la carretera en un tugurio a las 3 de la mañana, la flaca y yo decimos al mismo tiempo –por mi madre- y no sé porque comienzo a reírme casi histéricamente, ella nos saben qué hacer, yo no sé qué hacer, y sigo riendo hasta que comienzo a llorar y entonces la gordita se acerca más y me besa en la boca, fuerte, profundo, sabe a tequila y cerveza, nos separamos y nos quedamos viendo, la flaca se acerca y me besa, ella es más prolija, sus besos son más medidos, pero más hábil con la lengua, cuando terminamos nos reímos todos, vuelve a sonar la misma canción, comienza a gustarme y se los digo, ellas ríen y dicen que también, mi madre murió esta noche y yo me rio con un par de prostitutas Laurel y Hardy en un tugurio de la carretera.

Seguimos bebiendo y fumando, ellas me cuentan cosas divertidas, sencillas y divertidas y yo rio sinceramente, no sé si es el alcohol o simplemente necesito esto, algo que ninguna persona conocida puede darme, un auténtico y espontáneo sentimiento de apoyo porque no saben lo que le hice pasar a mi madre, la gordita me sonríe y me ve a los ojos, tiene ojos lindos me toma de una mano, la flaca me toma de la otra y me dicen –¿tienes cuarto?- asiento con la cabeza, piden otra botella, casi no puedo tenerme en pie, ellas dos me llevan a la habitación, la veo como entre sueños, me dan un trago más de tequila y me derrumbo en la cama, sé que cuando despierte ya no estarán, ni mi dinero ni nada, todo se va.
Despierto y ahí están, desnudas las dos, cada una a mi lado, yo también estoy desnudo y la cabeza pesada, el sol se filtra por una hendidura de la cortina, corro al baño y meo por horas, me acerco al espejo y me veo, estoy hecho mierda, me acerco a la cama y ambas me reciben sonriendo, mi madre murió la noche pasada y me dejó un optimismo grande y su visión sobre mi, su visión sobre un niño grande que corre por la vida y que ella nunca quiso cambiarla, solo dirigirla para que fuera feliz y su mejor versión frente a la vida, mi madre siempre será mi avatar cuando estoy triste, mi madre murió anoche y la extraño, pero no murió en vano, me rompió al irse pero también me enseñó a ser feliz siendo el triste yo, esta mañana mi madre está muerta pero yo estoy vivo y sigo siendo yo