jueves, 24 de junio de 2021

Conversacion entre un Dios y un semi Dios



(Diálogo entre Jorge Luis Borges y Juan Rulfo durante la visita del primero a la ciudad de México en 1973 para recibir el premio " Alfonso Reyes", conversación recuperada por la revista Fractal para su número inaugural en 1996)


RULFO: Maestro, soy yo, Rulfo. Que bueno que ya llegó usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos. 
BORGES: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver un pais, pero lo puedo escuchar. Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos <<maestro>>, dígame Jorge Luis.

RULFO: Qué amable. Usted dígame entonces Juan 

BORGES: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis,  con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas. La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.

RULFO: No, eso sí que no. Juan cualquiera, pero Jorge Luis, solo Borges.

BORGES: Usted tan atento como siempre. Digame, ¿Como ha estado últimamente?

RULFO: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.

BORGES: Entonces no le ha ido tan mal.

RULFO: ¿Cómo así?

BORGES: Imaginese, don juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.

RULFO: Si, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.

BORGES: Le voy a confiar un secreto. Mi abuelo, el general, decia que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero era otro, secreto. Sospecho que se llamaba Pedro paramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.

RULFO: Asi ya me puedo morir en derio.